Escribir no
es lo que todos creen. Que solo basta con ponerse manos a la obra y con un poco
de inspiración, zaz, inventas un poema. Digo un poema aludiendo a los inicios, a
la creación del mundo. No olvidemos que antes existió el vacío. Antes, esos
días, meses, años antes de llegado el momento de escribir simplemente no eres
nada ni nadie. Quizás una medida desesperada ante tal situación es olvidarse de
una vez del asunto de escribir, y dedicar el tiempo a hacer cualquier otra cosa.
¿Por qué alguien quisiera habitar ese espacio próximo al abismo, abriendose paso en la profundidad del océano? Quién
quisiera enfrentar sus demonios, quien otro que mis queridos lectores,
devoradores y actores sin escenario. Puede ser que sea un hecho que existan
tales personas, puede ser incluso que una persona sin hogar las haya imaginado o
bien que todas ellas habiten en una librería. Antes del día en que me
descubrieran (porque quisiera aclararlo, me dediqué todo este tiempo a
infiltrarme en las más oscuras redes de la producción literaria) y no fueron
los extraterrestes mis acusadores, sino la empresa a cargo del negocio. En ese
momento, encargados de polera negra, lentes oscuros y brazo firme, enviados por
los dueños de la librería, me apartaron hacia la puerta de vidrio y en medio de
la vitrina y el público circundante me comunicaron la decisión. Me tenía que ir
sin más. Al parecer ya no volverían a tolerar comentarios sarcásticos, conversaciones
fuera de tono, no volverían a escuchar las réplicas a los nuevos encargados, y
todas esas extravagancias que delataban que algo no andaba bien en la tienda.
Fue como pasar de un estado de la materia a otro, como diría Lavoisier. Ya no
me quedaría en el rinconcito acogedor junto al aparador ordenando por
contenidos las diferentes secciones, encarando la falsa ilusión del trabajador
explotado, ocupando mi tiempo de forma productiva como cualquier ciudadano a
pie, sino que tomaría la forma de los lápices partidos bajo el aparador, sería
las páginas en blanco antes de ser impresas y con suerte recuperaría la imagen
idealizada de mis lectores, devoradores y actores sin escenario.
martes, 22 de enero de 2019
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario