sábado, 13 de mayo de 2017

Interactividad y nuevos medios en el entorno artístico


La irrupción de los medios tecnológicos en la vida cotidiana ha modificado la percepción y sensibilidad de la realidad como construcción racional, al aparecer extrapolada de un espacio físico connatural a un espacio virtual, eventual y simultáneo. La invención primaria de aparatos de tecnología análoga, concebida a partir de la ejecución de funciones específicas colaboró en ampliar el espectro de las posibilidades creativas, que gracias a su evolución digital en paralelo al desarrollo humano, se tornó en elemento adyacente y de convergencia en prácticas sociales, culturales y políticas.

En este contexto, las producciones artísticas contemporáneas han participado de estas transformaciones en cuanto incluyen elementos generadores de sensibilidad provenientes de nuevas tecnologías. Tan abarcadora como su funcionalidad las máquinas inauguran la escena de creación electroacústica, coordinada en una apertura nacida del silencio, que constituye como fundamento la naturaleza íntima de quien escucha. De esta manera la percepción individual se integra a una sensibilidad colectiva desde la apropiación originaria del sonido, en una asimilación del otro, tanto como individuo o realidad desconocida en conexión a un emplazamiento, espacio de enlace a otros. De ahí la importancia de la interacción, de la mirada en conjunto de las producciones artísticas contemporáneas que traducen esta integración en el arte multimedia, en programas que responden al movimiento del cuerpo físico en una acción simulada y azarosa, en una apropiación del entorno descentrado, inmaterial; en este sentido el cuerpo como nuevo escenario y dispositivo intervenido por una segunda naturaleza, por una realidad virtual cambiante y abarcadora.

El cuerpo biológico ha sido objeto control e intervención por parte de instituciones que comprueban en la innovación tecnológica, en el cuerpo virtual esta instancia de invención en otros agentes de control. Si antes fueron las instituciones derivadas del registro de identificación, salud o educación quienes proveían y provee los datos asimilables a códigos, ahora esa brecha se amplía a la obtención de flujos, de recursos materiales decantados en el poder de decisión (adquisición), pero también inmateriales, al extender la instancia instrumental hacia territorios inasibles, indecibles, imaginarios. Conforme a esta lógica que incorpora objetos culturales e imaginarios futuristas a los mal ponderados dispositivos de control, es que las producciones culturales toman parte en la música experimental electroacústica nacida de la asimilación, por ejemplo de crear sonidos a partir de objetos tecnológicos que registran ondas cerebrales o al convocar conciertos en tiempo real gracias a un pertinente uso del localizador geopolítico. Efectuar la acción simultánea, cruzar el espectro de lo sonoro hasta llegar a la percepción de que asistimos a una sola ley, un destino en común, de lo cual los únicos códigos de valor se juegan en realidad e ilusión. El valor atribuible a la interacción se sostiene en una red invisible de posibilidades, que se proyectan en la construcción del futuro, esté o no en nuestras manos.

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